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#Análisis | La cuestionable premisa de Kiss Him, Not Me

Kae Serinuma es otaku y fujoshi. Para ella, la unión perfecta está entre dos hermosos príncipes y su mayor placer está en observarlos e regodearse en la intimidad que reflejan sus momentos cotidianos. No se limita a personajes de ficción; Kae —en compañía de A-chan, su mejor amiga— también empareja a sus compañeros de clase. Su pareja favorita la conforman, indiscutiblemente, Yusuke Igarashi y Nozomu Nanashima, que pertenecen a su mismo grado. Por lo demás, Kae es una chica afable, considerada y apreciada por sus compañeros.

La muerte de su personaje favorito le ocasiona tal shock que deja de asistir a la escuela por una semana. Encerrada en su habitación, sin comer absolutamente nada, Kae permaneció envuelta en una cobija que parece haberle servido de crisálida, pues emergió de ella con varios kilos de menos, transformada en una hermosa adolescente.

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Como es de esperarse, su nuevo aspecto sorprendió a todos. Debajo de los anteojos, el pelo desaliñado, la ropa holgada y el sobrepeso, Kae resultó ser toda una belleza. Igarashi fue el primero en tomar la iniciativa de invitarla a salir, pero no tardaron en seguirlo otros tres compañeros. No sabiendo qué hacer en esta situación, Kae acepta salir con los cuatro.

Tomándola seriamente, creo que la premisa de la que parte esta serie es fundamentalmente atroz: celebra una forma de relacionarse con los demás que no tiene nada que ver con el mutuo reconocimiento sino con la imposición de las necesidades propias. Esto es lo que en el fondo significa ser fujoshi: que el otro no está ahí sino para satisfacer cualquiera que sea nuestro deseo. Una fetichización del otro.

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Lo más interesante, quizá, es que Kiss Him, Not Me parece ser consciente de este sistema y su premisa también sirve para invertirlo.

Una vez transformada, Kae es objeto de una atención que no esperaba, pero tampoco pedía. Parecía satisfecha con su vida e incluso pasaba por alto las agresiones que recibía, enfocándose en su propio disfrute. En el primer episodio hay dos ejemplos de esto: el primero ocurre en la enfermería, tras haber sufrido un accidente con Nanashima. Recién recuperada, Shinomiya (miembro del Comité de Salud) le pide —con modos muy groseros, especialmente considerando que él es su kouhai— que desocupe la cama para cedérsela a otro estudiante. El otro ejemplo sucede poco después, cuando regresa a su salón. Nanashima, bromeando, le agradece haberle servido de ‘colchón humano’ —una clara alusión a su sobrepeso—. En ambos casos Kae ignora las agresiones, incapaz de enojarse, quizá en atención a los placeres que de ellos recibe. Sin embargo, su transformación cambia por completo la actitud de estos dos hacia ella: pasan de menospreciarla a ser ardorosos pretendientes.

Es interesante notar que, a la vista de todos, este paso es “natural”. Después de todo, no es muy distinto de lo que hacen esos artículos que nos muestran el antes y después de alguna celebridad: subrayan el hecho de que lo único que importa es qué tan atractivo seas para los demás. Celebran esas transformaciones por el placer que proveen a sus espectadores; por el favor que nos hacen convirtiéndose en objetos sexuales. En ese sentido, es obvio que todos tenemos algo de fujoshi.

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Su nueva circunstancia obliga a Kae a reconsiderar su lugar en el mundo. Eso la vuelve un personaje más inestable: no deja de ser fujoshi y, por lo tanto, sigue deseando atestiguar los romances homoeróticos que tanto placer le causa imaginar, pero ya no se limita a eso. La novedad es que se ha convertido también en un objeto sexual y eso parece ocasionar en ella el surgimiento de sus propios deseos, más allá del voyeurismo intrínseco de sus aficiones. Disfruta ser el centro de atención, pero este goce no viene sin su respectiva carga de ansiedad. La cuestión es hasta qué punto la serie será capaz de mostrar que Kae es algo más que una fujoshi y, sobre todo, de complejizar su carácter.

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Así, la premisa de Kiss Him, Not Me parte del supuesto de que todos somos objetos para los demás y, en ese sentido, somos relativamente invisibles: únicamente reflejamos lo que otros nos proyectan. Sería interesante que, a través de su protagonista, la serie lograra desafiar esa perspectiva.

Kiss Him, Not Me está basada en el manga original de Junko y dirigida por Hiroshi Ishiodori, para el estudio Brain’s Base. Está disponible mediante el servicio de Crunchyroll.

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Psicólogo, psicoanalista y especialista en temas sobre Japón, su cultura y su sociedad. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.

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