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#Anime: Reseña | Primavera 2017 (Semanas 5 y 6)

Estas dos semanas pasaron varias cosas y es difícil abarcarlas todas. Conforme nos acercamos a la mitad de la temporada creo que ya es claro lo que podemos esperar de cada serie y dudo que haya nuevas sorpresas avecinándose en el futuro. Tristemente, la única cosa que espero que ocurra es el derrumbe de Shingeki no Kyojin que, hasta ahora, ha sabido mantener interés.

Attack on Titan -Segunda Temporada- (Capítulos 5 y 6)

Aunque siento que el objetivo del quinto episodio era profundizar más en la situación específica de Christa e Ymir, sospecho que su construcción del capítulo se hizo con la única finalidad de llegar al momento en que Christa revela su nombre verdadero. Para quienes no estamos tan al tanto de los detalles que los lectores del manga ya conocen, el evento tuvo apenas algún impacto, pero estoy seguro que su verdadera importancia se volverá evidente en lo futuro.

Sin embargo, pese a esa construcción deficiente, el episodio no estuvo desprovisto de todo interés. Por ejemplo, el momento en que Ymir cuestionó a Christa sus motivos para dejarse morir revela que, pese a venir de lugares muy diferentes, se identificaba con ella en su relación con el mundo: ambas son objetos de rechazo, culpables de un pecado que se consuma con su mera existencia. En cierto modo, la situación de ambas insinúa que la absurda guerra contra los titanes esconde conflictos fraternos todavía menos razonables. Esa es mi sospecha y me atengo a ella.

El capítulo sexto, por otro lado, creo que adoleció de lo mismo que el anterior. Las razones por las que Bertolt y Reiner revelaron (¡finalmente!) sus identidades como titanes siguen siendo poco claras, pues el episodio no se ocupó tanto de ello como de construir, mediante flashbacks, ese momento y su importancia. Las sospechas que el grupo de Eren y compañía ya tenían sobre su identidad, tras confirmar que provienen del mismo lugar que Annie, sumando a las escenas que demostraban que los dos muchachos habían trabado una sólida amistad con el propio Eren, son el contexto necesario para hacer más dramática su transformación. Pero no deja de ser un sistema tramposo: los hechos, que solían presentarse de manera más o menos lineal, ahora se presentan en saltos que pueden ser de años o de horas; todo con la finalidad simple de crear el ambiente necesario para que los giros argumentales sean sorprendentes.

Creo que, en este punto, la serie no necesita de ello. Los distintos subtextos la hacen lo bastante interesante como para imaginar modos menos estrepitosos de crear ambiente. Pero, en general, estoy disfrutando la experiencia mucho más de lo que lo hice la temporada anterior. Temo, sin embargo, que el gusto no me dure mucho.

Eromanga Sensei (Capítulos 4 y 5)

Con cada capítulo me cuesta más y más trabajo relacionarme con estos personajes. Quiero simpatizar con Sagiri, pues su contexto me hace adivinar en ella a una chica sumamente determinada y resiliente, pero las escenas de celos que presenta a Masamune en razón de su reciente amistad con Elf me disuaden. Lo mismo puedo decir de Elf: su aproximación al trabajo y las relaciones me parece demasiado egoísta como para ser atractiva. Pero, si soy franco, siento cierta benevolencia hacia ella porque también sospecho que todo eso que la hace tan estrambótica sólo es una simulación y sus caireles ocultan algo que podría resultar mucho más emocionante.

Pero, por otra parte, Masamune comienza a mostrar que sus intenciones con Sagiri no son tan ‘puras’ como nos había hecho creer en primer lugar. Yo insisto en que, con los elementos que tenemos a la mano, no hay razón para censurar una eventual relación romántica entre estos dos hermanastros, pero él parece resistirse porque, por alguna razón que aún no es evidente, privilegia su posición como hermano mayor por encima de cualquier cosa.

No obstante, parece que el autor de esta historia no termina de decidirse por una ruta. Para el concurso con Elf, Masamune escribió una historia cuyos detalles desconocemos, pero que permitió a Elf adivinar no sólo que Eromanga Sensei es la hermana de Masamune, sino que él está perdidamente enamorado de ella. Sagiri opinó lo mismo y, dado que ellas son nuestra única fuente de información al respecto, no queda otra más que creerles. De ahí que la decisión de Masamune de mantenerse como ‘hermano mayor’ pierde consistencia.

Entre el capítulo cuarto y quinto ocurre el momento en que Sagiri confiesa a Masamune que ‘hay un chico que le gusta’. Y aunque para todos es obvio que se refiere a él (digo: no conoce a nadie más, apenas y sale de su habitación y todo ello sin contar que lo dice justo después de leer la novela-confesión), para Masamune es la excusa perfecta para refugiarse en su papel de ‘hermano mayor’ y renunciar a Sagiri. No sin antes decir, claro, que está enamorado de ella desde que la conoció. ¡Qué forma más burda de alargar el drama!

Por supuesto, es obvio que de aquí en adelante las cosas no harán sino enredarse más. Los intentos de Sagiri por llamar la atención de Masamune no llegan a buen puerto, pero, al menos, estableció su propia relación con Elf y fue claro que entre ellas podría haber en un futuro algún tipo de camaradería. No me hago muchas ilusiones, pero es algo que sería lindo ver.

Alice & Zouroku (Capítulo 5)

Tuve que revisar cuántos capítulos tenía programados esta serie para constatar que este no había sido el capítulo final. Todo se sintió tan definitivo que me sorprendió constatar que no había terminado realmente, sino que sólo se trató del fin de un primer arco argumental.

Con todo, fue un episodio muy emocionante, que demostró que el laboratorio del que escapó Sana no era, ni de cerca, el único con recursos a su disposición. La aparición de la agente Ichijo, que es toda una rompemadres fue un complemento notable ante el frío poder de Minnie C y creo que todos nos aliviamos de ver que las cosas resultaron bien al final. El premio no pudo ser mejor: la escena de Sana y Zouroku sobrevolando la ciudad se sintió como un remanso después de tanto ajetreo, como el preludio a la paz que esta chica y su protector merecen.

No hay mucho más que comentar, así que ya veremos qué más nos depara esta serie.

WorldEnd –SukaSuka– (Capítulos 4 y 5)

Construyendo sobre sus propias bases, el cuarto episodio de esta serie fue al mismo tiempo informativo y emotivo. Con ocasión de hacerle las pruebas correspondientes a Tiat, Willhelm la lleva al hospital y, de paso, a la ciudad. Sorprende y desconcierta la vitalidad de las pequeñas hadas (especialmente si recordamos que, se supone, no tienen instinto de preservación) y, en el caso particular de Tiat, su afición y detallado conocimiento sobre películas. Así duele más saber que están destinadas a morir en batalla.

Creo que Willhelm así lo siente y por eso es que la consiente y conforta, pero también, explica mejor por qué estaba tan angustiado por el destino de Chtholly. Después de todo, con ella tiene una relación especial.

La naturaleza real de esa relación, sin embargo, quizá sea menos simple de lo que parece. Los extraños arrebatos que sufre Chtholly (que, a simple vista, parecen remitirla a un pasado remoto), no son buena señal. Me pregunto si tendrá algo que ver con el pasado del propio Willhelm y si esto, de alguna manera, resultará una suerte de repetición de lo ocurrido entonces.

Pero es precisamente el hecho de que muchas cosas ocurren al mismo tiempo, que siento que la historia se narra en ritmos inconsistentes. Hay cosas para las que se toma mucho tiempo (como la persecución del grupo de malhechores que amenazan la estabilidad de la ciudad), y no tanto en los aspectos centrales del relato; es decir, la relación de Willhelm y Chtholly y la batalla que se avecina. El episodio quinto nos deja con la expectativa de lo que ocurrirá con Willhelm y cómo vivirá Chtholly su ausencia.

Tsuki ga Kirei (Capítulos 5 y 6)

Tener novia mientras vas en secundaria es toda una experiencia. Es una alegría ansiosa, como un cosquilleo que no cesa, pero tampoco termina de hacernos soltar la carcajada, Así sucede a Kotarou y Akane, supongo. Tan nerviosos estaban con su nueva situación que uno y otro recurrieron a Internet para averiguar qué es lo que sigue (en mis propias épocas preguntábamos a los amigos más experimentados o bien, simple y llanamente, la cagábamos). Eso me parece de lo más lindo. Para este par de tímidos, además, verse con naturalidad y hacer pública su relación no es cosa nada fácil, así que encontrarse y charlar en la biblioteca, donde no suele haber nadie, es una gran solución.

Las promesas, por otro lado, también forman parte de esta etapa. Ambos tienen intereses diferentes y, desde luego, en un futuro eso podría ser una razón para tomar distancia; pero ahora sirve para acercarlos e interesarlos en un mundo que les es ajeno. Les sirve para ofrecer y recibir apoyo y tener con quien compartir alegrías y sinsabores.

Esta ocasión (en el capítulo sexto) tocó turno a los sinsabores. Ella no clasificó a la siguiente etapa de la competencia de atletismo y él no sólo no obtuvo ningún premio, sino que le instaron a dedicarse mejor a escribir light-novels, un género considerado inferior, aunque más rentable.

Con esas decepciones a cuestas, el único remanso parece ser la propia relación. Y, sin embargo, se anticipan tormentas. Por un lado, Hira, el presidente del club de atletismo, aún no renuncia a Akane. Por supuesto, ignora que ella ya tiene novio, pero es innegable que con él tiene intereses comunes y, por eso, potencialmente entiende mejor sus frustraciones. Aunque también, hay que decirlo, puede mostrar un lado sumamente insensible cuando se trata del deporte. Pero más importante que él es el caso de Chinatsu. Es amiga cercana de Akane y al final del episodio quinto decidió contarle a ella que quizá tenga un crush con su novio.

La reacción de Akane es de lo más comprensible. De pronto se siente insegura, en riesgo. Quizá no tenga nada que temer, pero Chinatsu tampoco es de las que se guarda nada. Por eso resulta sorprendente no sólo que ella estuviera al tanto de la relación que hay entre Akane y Kotarou, sino que incluso se atreviera a pedir permiso para declarársele. Dudo que Chinatsu sea una mala persona, pero quizá aquí esté actuando de forma muy egoísta. Si es amiga de Akane, seguro sabe que ella se sentirá insegura con su petición y por más segura que esté de que Kotarou va a rechazarla, no deja de ser problemático. Pero eso, convenientemente, lo dejaron para el capítulo siguiente.

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Psicólogo, psicoanalista y especialista en temas sobre Japón, su cultura y su sociedad. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.

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