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“La fortaleza”: Una “nueva” característica en las heroínas de anime

En los ya lejanos años noventas florecieron las guerreras mágicas como Sailor Moon, Cardcaptor Sakura y Magic Knight Rayearth. Las heroínas tenían, independientemente de sus poderes mágicos, características de inocencia, ingenuidad y belleza; todas éstas tradicionalmente femeninas. La idea era que su público objetivo (es decir, las niñas en edad escolar o preadolescentes) pudieran identificarse, idealizar y fantasear. La introducción del elemento de fortaleza y poder que, quizá, no era del todo compatible con el estereotipo femenino, fue justamente lo que las convirtió en heroínas protagónicas, más allá del papel accesorio que casi siempre habían ocupado como compañía u objeto de deseo del héroe.

El cambio, sin embargo, no fue radical: al final de todo, las heroínas terminaban la aventura para asentarse en los roles que se esperaban de ellas, como si su papel como guerreras mágicas fuera justamente una metáfora de la edad por la que pasaban y el tipo de madurez que se esperaba de ellas en el futuro. Una excepción de aquella época es, sin duda, la protagonista de Slayers, Lina Inverse. Lina era totalmente independiente, automotivada, glotona, agresiva y decidida; características asociadas frecuentemente a los personajes masculinos, sin que por ellos perdiera sus cualidades de femineidad. ¿En qué radicaba esto? En nuestra percepción, naturalmente. Era el inicio de otra cosa: la era en la que la bella y joven guerrera empezaría a desarrollarse.

No puede decirse que los estereotipos hayan cambiado del todo, pero sí me parece que con el paso del tiempo y la evolución de las sociedades en los últimos años, la representación de las mujeres en el anime ha ido ensayando otras formas de femineidad en las que las fronteras tradicionales de lo masculino y lo femenino comienzan a difuminarse, produciendo personajes que oscilan en ambos ámbitos, ofreciendo nuevos estereotipos para comparar e idealizar. Así, los hombres femeninos y las mujeres masculinas (por decirles de alguna manera), comenzaron a poblar estos universos de ficción y nosotros, como espectadores, poco a poco fuimos habituándonos a ellos y reconociéndoles sus cualidades.

Con esto en mente, me propongo comentar tres personajes femeninos que circulan en estos límites. Soy consciente de que no son las únicas, pero las considero lo suficientemente recientes y representativas de estas formas de femineidad que todavía están en proceso de definición.

1. Satsuki Kiryūin, Kill La Kill

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En la cima de la Academia Honnōji está Satsuki Kiryūin. No hay nadie por encima de ella, ni literal ni jerárquicamente. Satsuki, en calidad de Presidente del Consejo Estudiantil, decide sobre la vida, la muerte y la suerte no sólo de los estudiantes sino también de sus familias. Quienes le son cercanos gozan de gran prestigio y deben a ella lealtad y respeto semejantes a los que recibiría un monarca. Su poder reside en varias fuentes; la primera es el control de los Uniformes Goku: las misteriosas prendas que profieren a sus usuarios podere sobrehumanos. La otra es su familia: los Kiryūin controlan un corporativo global de la moda, que domina sobre una de las necesidades más básicas de la civilización. Sin embargo, lo que la vuelve interesante es algo que le es propio, que no pudo haber heredado de nadie: su determinación e instinto.

No se dice explícitamente (porque es obvio), pero el linaje de Satsuki la colocó por definición en una posición privilegiada en la que pudo haber permanecido indolente toda su vida. No obstante, desde muy corta edad, Satsuki tomó decisiones en sentido contrario, haciendo frente a todo su mundo conocido, dejándose guiar por su instinto. Reconoció, sin que se lo mostrara nadie, que todo cuanto conocía estaba mal y decidió que debía enfrentársele. Si lo pensamos con detenimiento, es un caso raro. Satsuki es una mujer que siempre supo lo que quería y estuvo dispuesta a hacer lo necesario para conseguirlo. Necesitó ayuda y supo aceptarla cuando fue preciso, pero no se sometió a nadie. En otras palabras, fue todo un ejemplo de individualidad  y fortaleza sin que esto significara, como suele pasar a la heroína, estar en soledad.

2. Kurisu Makise, Steins; Gate

Steins;Gate de huke.

Kurisu es un ejemplo notable porque tuvo que luchar contra dos grandes prejuicios de nuestro tiempo: ser joven y ser mujer. A sus dieciocho años de edad era una reconocida investigadora en el campo de las neurociencias y, en conjunto con Rintarō Okabe y compañía, contribuyó al desarrollo exitoso de una máquina del tiempo.

La curiosidad científica de Kurisu empezó cuando aún era una niña. Fue mediante ésta que pudo establecer una comunicación abierta y cerana con su padre, de quien Kurisu aprendió muchísimas cosas y a quien ella admiraba tanto. Sin embargo, con el tiempo, su padre se sintió cada vez más celoso de ella y la relación entre ellos se rompió sin remedio. Su padre dejó de verla como una hija para percibirla como amenaza: Kurisu era una chica joven, atractiva, reconocida y exitosa; el mayor peligro para un  hombre de corazón mezquino.

Aunque ese antecedente la marcó profundamente, vale la pena destacar que no la detuvo: Kurisu insistió en investigar y resolver los inconvenientes causados por la máquina de tiempo, convirtiéndose en la invaluable aliada de Rintarō. Era quien lo mantenía, tanto com era posible, con los pies en la tierra. Fue quien, mediante sus propias debilidades, pudo hacerle ver las suyas. Fue quien, al final, supo tomar las decisiones dolorosas, pero no en el sacrificio de la mujer abnegada y sumisa, sino en el de la colaboradora y amante consciente de sus implicaciones. Él la salvó, pero sólo después de ser salvado por ella.

3. Mari Maya (Flamenco Diamond)Samurai Flamenco

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En este universodonde los superhéroes no combaten el crímen organizado ni grandes conspiraciones sino, más bien, delitos e incivilidades menores, la vigilante femenina Flamenco Diamond destaca por su violencia. A diferencia del honesto Samurai Flamenco, que vela por la justicia y la buena conducta en un sentido un tanto ingenuo, ella está ahí únicamente por diversión, para satisfacer sus propias expectativas y por eso no tiene el menor inconveniente en desplegar extraordinaria fiereza contra sus oponentes. ¿Por qué? Porque la divierte. El punto no es someterlos y entregarlos a la justicia civil; es derrotarlos, amarrarlos y pisotear (literalmente y con tacón de aguja) su masculinidad. Esa crudeza es tan literal como simbólica: no hay nadie (y menos un hombre) que pueda decirle qué hacer. Flamenco Diamond es, en ese sentido, una heroína grotesca porque sus cualidades más genuinas contradicen el propósito paradigmático de su disfraz. Es, en suma, un ejemplo de individualidad e instinto, como Satsuki, pero en dirección contraria.

Estos y otros ejemplos son, todavía, un tanto aislados. Por cada heroína que ensaya otras feminidades hay muchas otras que se apegan al estereotipo de mujer dependiente y sosa, cuyo único valor está en sus elementos superficiales que la hace deseable. Lo interesante es que, al menos entre el público otaku, estas nuevas formas de entender la femineidad atraen e intrigan y, por lo tanto, influyen en la percepción que tenemos de ellas.

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Psicólogo, psicoanalista y especialista en temas sobre Japón, su cultura y su sociedad. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.

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