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#Opinión | El resurgimiento del anime en la televisión mexicana

De un tiempo para acá algunos afirman que estamos atestiguando el resurgimiento del llamado ‘boom del anime en televisión abierta’. Tan sólo en el último mes las dos cadenas principales de televisión mexicana —Televisa y TV Azteca— han estado anunciando la reprogramación de series que durante la década de los noventa dieron gusto a quienes entonces empezábamos a interesarnos por estos contenidos; historias como Pokémon, Los Súpercampeones, Los Caballeros del Zodiaco y Sailor Moon están volviendo a llenar los horarios que corresponden con la programación infantil. En aquel tiempo la lista era todavía más larga; la televisión nos proveyó también de historias como la de Ranma ½, Dragon Quest —traducida aquí como Las Aventuras de FlySlam Dunk, Magic Knight Rayearth —acá conocida como Las Guerreras MágicasZenki, Vision of Escaflowne, Card Captor Sakura, Mikami, la Cazafantasmas, etcétera. Como un reflejo del éxito que estas series tenían entre el público, empresas como Editorial Vid publicaron en nuestro país diversos títulos de manga, surgieron revistas dedicadas a informar y comentar lo que acontecía en ese medio y las convenciones se llenaron de mercancías tanto originales como piratas.

Esta situación, sin embargo, no duró mucho. A finales de esa misma década la transmisión de estos contenidos en televisión abierta disminuyó hasta desaparecer casi por completo. Las razones de esto no son del todo claras, pero muchos atribuyen al menos una parte de la responsabilidad a esta emisión del programa de Lolita de la Vega, Hablemos Claro:

Si no tuvieron la paciencia para verlo completo, se los resumo: en los primeros diez o doce minutos, la conductora defiende la idea de que los contenidos televisivos a los que en ese entonces estaban expuestos los niños eran violentos y pornográficos y que éstos se convertían en las bases para que luego fueran inducidos a practicar el ‘satanismo’. Expone como evidencia un doujinshi (creo que de Sailor Moon) en el que las chicas practican sexo lésbico así como un par de números de la revista Conexión Manga, especialmente uno dedicado a Neon Genesisi Evangelion en el que, según ella, se promueve claramente la idea de agredir a Dios. De ahí en adelante, De la Vega y su panel de invitados sólo se dedica a hablar de los supuestos riesgos que las prácticas satánicas representan para los niños y no vuelve a tocar el tema del anime.

Pero este fue sólo uno de varios frentes. Grupos de padres de familia como el denominado A Favor de lo Mejor, A.C. criticaron series de anime como Pokémon y Ranma ½ basándose en que el primero era la supuesta causa de ataques epilépticos, y en que el segundo promovía la homosexualidad. Ambos, desde luego, eran sospechosos de promocionar subliminalmente ideas satánicas. Quienes ahora lean este pequeño resumen quizá sientan la tentación de reír, pero en ese momento muchos adultos tomaban estas advertencias seriamente, por razones en las que no abundaré aquí.

Lo que llama la atención del ‘resurgimiento’ que vivimos ahora es su insistente apelación a la nostalgia. Es difícil saber con certeza por qué las grandes televisoras optan por retransmitir viejos conocidos en vez de apostar por algunos materiales nuevos, pero es muy probable que haya razones monetarias en el fondo de todo ello. Es cuando menos plausible que los derechos de transmisión sean mucho más baratos para series antiguas que para series nuevas y todo eso sin contar que el trabajo de doblaje ya está hecho y no necesita reinvertirse demasiado en ese sentido.

En las redes sociales, las opiniones están divididas. No son pocos los que están contentos de poder ver estos clásicos de vuelta en las pantallas y algunos incluso esperan que haya más anuncios de la misma índole. No es difícil entender sus motivaciones, creo: las series de su infancia o adolescencia pueden tener un atractivo particular debido a toda la carga emocional que traen consigo, pues no se trata sólo de las historias en sí, sino de recuperar parte del contexto que vivían entonces. Otros son más escépticos. Para ellos, volver sobre los pasos no sólo es una negación de lo que el medio ofrece ahora, sino que es arriesgarse a la decepción que resulte de ver con otros ojos las historias del pasado y constatar que quizá no eran realmente tan divertidas o emocionantes. La experiencia, supongo, será distinta de caso en caso y eso podría terminar repercutiendo para bien o para mal en este incipiente resurgimiento.

También están, desde luego, los que querrían ver anime más reciente en la televisión. Esta alternativa es, en mi opinión, más difícil, pues la variedad de gustos y series existentes harían muy difícil para un ejecutivo de contenidos que no esté muy involucrado en el fandom escoger y acertar a adquirir los derechos de títulos que repercutan positivamente. No hay que olvidar que, pese a la notable expansión que el fandom mexicano ha tenido en los últimos años, éste aún no es suficientemente numeroso como para ejercer un peso real en la toma de decisiones.

Pero por otro lado, vale la pena destacar que no sólo Televisa y TV Azteca se han montado en este tren. El canal Capital 21, que está disponible para los televidentes de la Ciudad de México, anunció la transmisión de Astroboy, Fénix, Gintama y Ping Pong The Animation. Canal Once, televisora manejada por el Instituto Politécnico Nacional transmite Los casos de KindaichiKindaichi Shounen no Jikenbo— y el Canal 22, Yama no Susume —traducida como Atrévete a Escalar—. Fuera de la capital, la cadena veracruzana TVMÁS anunció la transmisión de Gintama y Locodol y, en Querétaro, el canal RTQ programará YAT Anshin! Uchuu Ryokou.

En ese sentido, yo no creo que sea descabellado hablar de un nuevo ‘boom’, pues no se trata sólo de la televisión abierta: el fandom presente ya tiene al alcance publicaciones impresas, servicios de streaming, conciertos y películas de anime que se estrenan con poca diferencia de tiempo respecto al ritmo de la industria del entretenimiento de Japón. Si una diferencia hay ahora con respecto a hace veinte años es que, esta vez, la televisión abierta es el reflejo y no el origen. Así, muchas cosas podrían seguir pasando en este contexto y creo que lo mejor será ir tomando nota de lo que acontece. El anime está de vuelta.

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Psicólogo, psicoanalista y especialista en temas sobre Japón, su cultura y su sociedad. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.
2 Comentarios en este post
  • joma
    26 Junio 2017 at 11:36 AM
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    Me gustó tu artículo. Incluso hay una entrevista reciente a Adriana de Castro que personifica la nostalgia que mencionas. (https://www.youtube.com/watch?v=0nh625RggZ0)Lástima de entrevistador pero es mejor que nada.

    Es cierto que ese programa chayotero y que demuestra claros signos de retraso mental y prejuicio de Lolita de la Vega tuvo algo que ver, sin embargo algo que tuvo mucho que ver con que dejaran de transmitir Saint Seiya y Caritele cerrara fue que comenzaron a transmitir Slayers (Los Justicieros) sin permiso del estudio y esto generó problemas legales. Yo también creía que habían quitado gran parte del Anime oir rtazones ideológicas mochas y sociales, sin embargo como me dijo un productor: “No hay mejor publicidad que la mala, pues la gente lo comienza a ver”

  • luci
    22 Julio 2017 at 10:58 AM
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    yo pienso que ella no se informo muy bien

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