Cultura

#Recomendación: La Gallina Azul, una familia Japonesa en México

México y Japón son países amigos con  una historia sumamente longeva, de acuerdo a algunos historiadores sus relaciones comerciales llevan por lo menos unos 400 años vigentes, incluso en fechas recientes el mismo embajador de México en Japón, Akira Yamada ha resaltado el éxito presente entre las relaciones de estos dos países, afirmando que la inversión de las industrias japonesas se desarrollado enormemente en este país y sigue creciendo día con día. Gracias a tan gratos hechos y aprovechando el espacio de esta página traigo una recomendación literaria bastante peculiar, la cual tiene lugar en el México de mediados del siglo XX, específicamente en el periodo de la Segunda Guerra Mundial.

La Gallina Azul; Historia de una familia japonesa en México durante la Segunda Guerra Mundial es una novela escrita por Cecilia Reyes Estrada en el 2014 la que recoge la historia de la familia Yamada, desde la llegada del abuelo Yamada hasta el nieto Andre Yamada quien se convierte posteriormente el protagonista de esta historia, la novela resulta fascinante por una cosa; se encuentra basada en hechos reales.

Antes de abordar a detalle esta recomendación ofreceré algunos pequeños detalles históricos sobre las relaciones económicas y culturales entre México y Japón, y algunas observaciones sobre el personaje que inspira este texto, el Dr. Rene Tanaka Kunitake.

 

México-Japón

México y Japón son países con una amistad bastante longeva, ambos ofrecen una enorme riqueza cultural reflejada en su música, gastronomía, literatura y expresiones de cultura popular. Prueba de ello ha sido el interés de Japón en tradiciones como el Día de Muertos, productos como el Tequila y expresiones musicales como el Mariachi.

Viejos Amigos

El primer acuerdo bilateral entre México y Japón inicia el 30 de noviembre de 1888 con la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre los representantes de Porfirio Díaz y del Imperio Japonés en Washington, lamentablemente este vínculo no resulta tan fértil como se esperaba, la hermandad soñada por ambos países se debilita con el fin del Porfiriato en 1911 y la muerte del emperador Meiji en 1912, afortunadamente ambos gobiernos durante la era Taisho y Showa logran mantener vínculos e incluso durante la fatídica SGM la relación bilateral se mantuvo en términos “sanos”, hasta llegar a nuestros días con una mayor colaboración entre estos países a través del intercambio comercial, el cual queramos o no incluye el intercambio cultural.

Sin embargo, la amistad de estos países data desde el siglo XVI con los primeros contactos entre marinos y misioneros novohispanos con japoneses, los cuales se incrementaron gracias a los viajes de la Nao de la China entre Acapulco y Manila.

Durante este periodo destaca la figura de Hasekura Tsunenaga (como dato curioso, los españoles bautizaron bajo el nombre de Felipe Francisco de Fachicura), samurai japonés nacido en 1571, quien prestó sus servicios al mismísimo Date Masamune. Durante el periodo comprendido entre 1613 y 1620 encabeza una misión diplomática en España, que atraviesa el Pacífico llegando a Acapulco, partiendo de allí a Veracruz para recorrer el Caribe y el Atlántico, después se dirige hasta Coria del Río y al desembarcar atraviesa Sevilla, Madrid y Barcelona. Una vez que arriban a éste lugar recorren el Mediterráneo con dirección a Italia, haciendo escala Francia y llegando a Roma. A esta misión se le denomino Embajada Keicho, fue precedida décadas antes por la Embajada Tensho de 1582.

El viaje de vuelta de la Embajada Keicho tiene lugar con el regreso a México en 1619, partiendo de Acapulco a Manila, y de allí a Japón. Hasekura es considerado como el primer embajador Japonés en mediar entre Europa y América. Pese al recibimiento cordial de esta misión esta no tuvo el éxito esperado, debido a la represión del cristianismo en Japón razón por la que el rey Felipe III de España se negó a firmar los acuerdos comerciales propuestos por los japoneses.

Hasekura Tsunenaga

Considerado el primer embajador Japonés entre Europa y América, Hasekura Tsunenaga juega un rol destacado en la historia de las relaciones entre México y Japón.

Incluso existen especulaciones de la posible llegada de japoneses al México Prehispánico, mismas que aún se encuentran en discusión.

 Nombre Clave: Andre Yamada

No es secreto que muchos personajes ficticios se encuentran basados en personajes históricos reales y que incluso a algunos personajes únicamente se les cambia el nombre para ocultar algunos detalles o enfatizar otros. En esta novela el protagonista Andre (Haruki) Yamada se encuentra basado en un personaje real, el Dr. Rene Tanaka Kunitake (Cirujano Dentista). Como breve observación, tuve la oportunidad de adquirir este libro después de su presentación en la pasada Feria Internacional del Libro de Palacio de Minería (Febrero de 2016), en cuya presentación figuró la participación de la autora y la persona real que inspiró al personaje.

La Gallina Azul

Publicado en 2014 por editorial Itaca y de la autoría de Cecilia Reyes Estrada, este libro es una lectura obligada para los mexicanos amantes o no de la cultura japonesa el cual es capaz de hacer viajar el lector por el México y el Japón del siglo XX a la par de conmoverlo como pocos textos lo logran.

Una Gallina Azul: Ser diferente

“No soy Japonés del todo, tampoco un Mexicano por completo, ¿Quién soy?”.  No con las mismas palabras de Yamada, pero con lo mismo que busca expresar esta reflexión es la que permanece a lo largo del libro en la mente de Andre Yamada, quien siendo hijo de inmigrantes posee una identidad no del todo clara y que lo lleva a cuestionarse sobre esta, manteniendo una analogía constante con la gallina azul que poseía cuándo era niño y vivía en Ures, ciudad ubicada en Sonora.

La familia Yamada llegó a México con el arribo del abuelo Motohei Yamada y sus hijos Mazaki Yamada y Zenzo Yamada (Padre de Andre Yamada), siendo éste último quien le cuenta la historia de su llegada a México y las pésimas condiciones laborales que tiene como trabajador en una plantación de caña de azúcar, para de allí recorrer gran parte del país como polizón en trenes, establecerse en tiempos de la revolución como tendero y terminar participando en la revolución, antes de casarse por correspondencia y convertirse en vendedor de dulces y raspados en la Plaza Zaragoza de Ures. Posterior a esto llega la SGM, y por la trágica alianza del eje Tokio-Roma-Berlín el gobierno mexicano de esa época considera a todos los japoneses como posibles espías, concentrándolos en casas en distintas regiones del país, los Yamada pasan del norte a Guadalajara para terminar en la Ciudad de México, específicamente en la región de Tlalpan. Allí la vida de los Yamada toma otro giro impresionante con el final de la guerra y los esfuerzos de las familias japonesas por fundar una escuela, y por supuesto de los Yamada por seguir adelante. La vida del joven Yamada transcurre desde su ingreso a la escuela, su primer empleo como cobrador de autobús, para proseguir con su ingreso al bachillerato de la UNAM, su ascenso como deportista y su elección y trayectoria profesional. Dar más detalles sería spoiler, por lo cual exhortó al lector a conseguir este libro y dejarse fascinar por su lectura.

Recomiendo este libro por tres motivos: el primero de ellos es ser producto de una autora mexicana, quién se dio a la tarea de trabajar mano a mano con quién le inspiró a crear una historia de vida sumamente estructurada, detallada y cautivadora. Normalmente recomiendo autores japoneses para desarrollar el interés del público por la cultura japonesa, afortunadamente Japón es un país que puede ofrecer obras literarias de calidad capaces de superar las expectativas del más exigente, y con ello atraer el interés a otros aspectos culturales de Japón ofreciendo un contenido más amplio a nuestro público lector. En este caso puedo afirmar que esta escritora mexicana no lo hace nada mal con este libro.

En segundo lugar por la relevancia de los valores japoneses, una constante en este libro es “Sabemos trabajar”. En tiempos de desgracia lo único que queda es buscar una forma de salir adelante, la familia Yamada mantiene esta máxima en conjunto a la capacidad de observación de Zenzo Yamada, quién es capaz de hacerse de un lugar en la plaza de Ures mientras que Andre Yamada se sobrepone a una cirugía con un pronóstico devastador.

Por otra parte la comunidad japonesa destaca en esta novela por su solidaridad hacia otras familias y el apoyo prestado a estas en tiempo de guerra, por supuesto el énfasis en la educación no puede faltar, lo que lleva a los padres a hacer todos los esfuerzos posibles por erigir una escuela para los niños de la casa de Tlalpan viendo esta como una inversión inestimable, así como la disciplina demostrada por los profesores y posteriormente seguida por Andre en el resto de su trayectoria, valores que pueden ser rescatados, aprehendidos y puestos en práctica por el lector.

Tlalpan 50's

Un rasgo que suelo apreciar en los autores japoneses es la capacidad de recrear una atmósfera histórica envolvente y encantadora, cosa que pocos logran con éxito, por citar ejemplos se encuentran Tanizaki con “Las Hermanas Makioka” (1943) y Soseki con Botchan (1906).

En “La Gallina Azul” tenemos un excelente retrato del México del siglo XX a través de los ojos de los Yamada.

Por último, la encantadora atmósfera del pasado que algunos autores consiguen lograr, ambiente que se ve aumentado por el contraste entre la cultura japonesa, la mexicana y el mestizaje de estas dentro de la obra y dentro del mismo Andre. Este encanto por el pasado es bien logrado y hace contrastar al México actual con el México del siglo XX, para muchos lectores ignoto y asequible quizás a través de los relatos de nuestros mayores.

Finalmente recomiendo este libro para el público en general y no solo a amantes de la literatura y cultura japonesa, seguramente hará que veas de forma diferente a México y el como este es un país cada vez más rico gracias a sus relaciones culturales con otros países.

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"Frazier no estaba en su cielo. En el mundo, todo machaba bien."
Un comentario
  • cecilia reyes estrada
    25 Julio 2016 at 7:55 PM
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    Muy estimado Enrique Rodríguez:

    Quiero agradecerte el fabuloso reportaje que escribiste acerca de mi libro “La gallina azul…”; fue un deleite leerlo, sobre todo porque al paso de la lectura vas dejando constancia, no sólo de la detallada investigación que realizaste, sino, sobre todo, de tu amor por Japón.
    Te lo agradezco de corazón.

    Es un honor aparecer en RetornoAnime. Me siento muy orgullosa. ¡Gracias RetornoAnime!

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