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Reseña: Kantai Collection, a setenta años del hundimiento

El fantasma de la guerra es uno que ha acompañado a Japón por los últimos setenta años. Sus heridas aún no han terminado de sanar y muchos de los antiguos resentimientos prevalecen entre los pueblos vecinos. Las condiciones, sin embargo, no son las mismas. Japón no es más la potencia económica de hace treinta años. Con el orgullo herido, algunos añoran los tiempos en que parecía que el mundo era de ellos.

A veces olvido que, cuando veo anime, me estoy asomando a una interpretación de la realidad que alguien, muy lejos de mí, está proyectando. Embebido en la belleza de las historias y los personajes, pierdo la pista de la mirada que ese alguien tiene de las cosas. Que esos fantasmas y sus contradicciones pueblan el corazón de quien escribe y, a veces, hacen apariciones. Kantai Collection me lo recordó.

La historia contada por el director Keizo Kusakawa y escrita por Jukki Hanada es la de un grupo de chicas que llevan consigo los espíritus de las naves de la Armada Imperial que luchó en la Guerra del Pacífico. Nombres como Fubuki, Akagi, Kongou, Yamato, Nagato, Shimakaze, etcétera; que seguramente son familiares para quienes están interesados en la historia militar de Japón, sirven para denominar a estas chicas, que deben enfrentar a una fuerza misteriosa que se ha hecho con el control de los mares.

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Las niñas-barco son adorables en su cotidianidad: asisten juntas a la escuela, comparten dormitorios, concursan para decidir quién prepara el mejor curry y entrenan arduamente para ser de utilidad a su flota. Sus lindos uniformes de marineras nunca fueron más apropiados y tienen el encanto de hacer olvidar el frío color del acero. Aunque no está desprovista de conflictos, la convivencia en el distrito naval reboza de camaradería.

El enemigo, en cambio, está compuesto de seres grises e inexpresivos. Carecen de nombre o los desconocemos. Tampoco se les observa en ellos algún tipo de amistad o simpatía, sólo estrategias metódicas e implacables. Nada con lo que podamos relacionarnos. Sus dientes mastican sin emoción.

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Para vencerlos, la flota no apela sólo a las armas sino también al corazón. Eso es lo que, en última instancia, las hace verdaderamente distintas de sus enemigos. La de ellas es una lucha justa, humana; la de quien sólo desea recuperar algo que le pertenece.

Al verla no pude evitar pensar en los paralelismos. Durante la Guerra del Pacífico, la propaganda militar también apeló al corazón de sus soldados. La superioridad material de los Estados Unidos sería derrotada –se decía– por el valor genuino de las tropas imperiales y por la justicia de su causa.

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La batalla de Midway. Junio de 1942.

Los historiadores coinciden en que un punto de inflexión en la campaña fue la batalla de Midway. Los japoneses planearon atacar sorpresivamente a las fuerzas norteamericanas lo que, según las expectativas, supondría un gran golpe a sus avances. Sin embargo, debido a que sus transmisiones fueron decodificadas por sus enemigos, la flota se encontró a sí misma en medio de una emboscada. El daño recibido fue lo bastante severo como para impedir en adelante la recuperación. Aunque los altos mandos japoneses tardaron en reconocerlo, después de Midway la flota no alcanzaría más su mayor potencia.

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En KanColle, éste es el sueño de Akagi. Las noches anteriores a la batalla final, Akagi soñó recurrentemente con la derrota y con su propio hundimiento. Naturalmente, su deseo más anhelado era revertir ese destino. Entonces, KanColle recurre a los sentimientos para hacer valer su perspectiva. Nadie desea presenciar el hundimiento de Akagi y compañía. Al contrario, queremos ver a Fubuki triunfar; queremos ser testigos del fruto de su esfuerzo. Y KanColle cumple.

Es inquietante pensar que hay alguien con tanto deseo de reinterpretar la historia como para cambiarla tan decididamente. La segunda temporada, anunciada al final de la primera, ya puede tratar de lo que sea: superada la prueba de Midway, cualquier otro derrotero es posible. Se podría borrar el espantoso asalto a Okinawa, la Tumba de las Luciérnagas y la bomba atómica. Se podría deshacer la Ocupación. La Constitución no renunciaría a la guerra ni el Emperador a su divinidad. Exagero a propósito, mezclando el deseo con la fantasía. Pero esa es, quizá, la intención.

En el Japón real, la Cámara Baja aprobó, la semana pasada, una serie de reformas que habilitarían a las Fuerzas de Auto-Defensa a participar en acciones militares fuera de su territorio. Muchos opinan que estas reformas traicionan el espíritu pacifista de la Constitución de 1947. No es la primera vez.

La existencia misma de las Fuerzas de Auto-Defensa es producto de una interpretación del artículo noveno. Su participación en labores logísticas durante la Guerra del Golfo Pérsico fue resultado de otra. La nueva propuesta constituye una reacción al creciente conflicto en la región y a las constantes demandas de Estados Unidos para que Japón tome un rol más activo en la defensa de la zona. Una parte de la población, sin embargo, recuerda muy bien los efectos de la beligerancia. Las voces en contra también se hacen escuchar.

Entre los muchos detractores están Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Kenzaburo Oe. Para ellos, su gobierno no sólo ignora la voluntad del pueblo, también olvida los amargos sufrimientos de aquellos años. Las historias a las que ellos aluden, sin embargo, no están más en la memoria de los japoneses. Están en los libros. Están en los relatos confusos de quienes conocieron la guerra cuando aún no sabían leer y escribir. Están en las cartas dejadas por los pilotos kamikaze, recogidas en el santuario Yasukuni.

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Hace ya setenta años que todo eso pasó. El mundo es un lugar diferente. Es natural querer remover los escombros para reencontrarse con lo que uno imagina que es su identidad. Ante las amenazas innombrables, lo único en lo que se puede confiar es en los valores que siempre nos acompañan: el esfuerzo y el compañerismo. Ese es el mensaje que transmite KanColle. No es la primera vez, sin embargo, que lo mejor de nosotros puede servir a los propósitos de la destrucción.

Kantai Collection está disponible mediante el servicio de Crunchyroll.

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Psicólogo, psicoanalista y especialista en temas sobre Japón, su cultura y su sociedad. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.
2 Comentarios en este post
  • Opinión | GATE y los motivos de la guerra | RetornoAnime, Japón en tus manos.
    5 Agosto 2015 at 9:55 AM
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    […] como argumenté en otro lugar, KanColle intenta reformular una historia por todos conocida, GATE ensalza ideales que, en otro […]

  • Araragi_Koyomi_kun
    19 Agosto 2016 at 1:46 AM
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    Si te gusto Kancolle que es un anime genial tienes que ver Haifuri y Girls und panzer

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