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#Reseña Temporada de Invierno 2017 – Semana 6

Masamune-kun’s Revenge (Capítulo 6)

Esta semana, la venganza de Masamune se vio entorpecida hasta en la animación.

Como decía la semana pasada, la adición de Fujinomiya no aporta mucho —hasta ahora— al desarrollo de la historia, pero parece estar cocinándose algo sobre ella que podría hacerme cambiar de opinión más adelante. Por lo pronto, ella sabe bien por donde llegar a Masamune (que aun sin caer del todo en sus encantos, admite que ella encaja mejor con lo que él desearía). También sabe sobre su pasado con Aki y, aunque él no la recuerda, parece haber sido cercana en un momento más lejano. Mi apuesta es que era parecida a él: quizá tenía sobrepeso u algún otro ‘defecto’ que ahora la hace difícil de reconocer, pero que tiene mucho que ver con sus intenciones de intervenir en la relación entre Masamune y Aki.

Pero fuera de estas bases que comienzan a sentarse, el episodio fue un tanto soso y la animación dejó bastante que desear.

 Fuuka (Capítulo 7)

Es curioso que, pese a llevar el nombre de Fuuka, la serie se esté tratando mucho más sobre Yuu.

Sin embargo, no lo veo como algo necesariamente malo. La serie se ha vuelto mucho más entretenida e interesante a partir de su reencuentro con Koyuki y la dinámica que se da entre ellos y Fuuka, pero no sólo se queda ahí. En este capítulo tuvimos oportunidad de adentrarnos en una de las cuestiones más delicadas del mundo idol: su relación con los fans. No es secreto para nadie que, en Japón, las idols viven un estado de excepción que les impide mostrar cercanía con algún hombre. Son percibidas como ‘propiedad de todos’ y, por lo tanto, sólo es posible acercarse a ellas mediante las formas establecidas del fandom. La filtración de una foto donde aparecen Koyuki y Yuu renovando su promesa se convierte rápidamente en la comidilla de los fans, causando problemas a ambos, pero no de la misma índole. La agencia de Koyuki opta por descartar la fotografía como falsa y recomendar a Koyuki mucha mayor discreción. Ella, sin embargo, ignora estas recomendaciones y admite públicamente estar enamorada de Yuu. Para él, esto se traduce inmediatamente en acoso y amenazas de acudir a su primera presentación con Fuuka y los demás, para arruinarla. Así, la primera presentación de la nueva banda enfrentará una oposición abundante e inesperada.

Pero, ¿dónde quedó Fuuka? Aunque no lo reconoce así, parece que la noticia de que Koyuki está enamorada de Yuu le pegó fuerte y quizá esté ya en el camino de reconocer que también siente algo por él. Con seguridad veremos algo de eso muy pronto.

Minami Kamakura HSGCC (Capítulo 6)

Creo que ya sé qué cosas son las que más me disgustan de esta serie.

La semana pasada ya apuntaba el abuso de tomas largas y repetitivas para llenar el tiempo, pero esta semana noté otro defecto que contribuye mucho a que la narración de esta historia parezca lenta y sosa: los diálogos. Especialmente en los momentos en que la serie intenta ser educativa, las interacciones entre los personajes se acartonan, asemejándose a los programas de entrevistas que dan a todas horas en la televisión nipona.

Por lo demás, en este capítulo no se avanzó mucho más: obtuvieron sus bicicletas y uniformes y la carrera apenas está por comenzar. Lo único rescatable fue la demostración de camaradería que se dio entre todas las chicas cuando Natsumi no pudo colocar su pie correctamente en el pedal, con el resultado de ser derribada por otra competidora. No logró ser conmovedor, pero por lo menos puso el acento en la importancia del compañerismo por encima de la competencia, en un club que, al parecer, tiene vocación de exploración. Pero necesita arrancar.

Interviews with Monster Girls (Capítulo 6)

Me pregunto si esta serie ya dio todo de sí o aún nos aguarda alguna sorpresa.

Los avances en la exploración del profesor Takahashi han dado muchos frutos, si uno ha estado mirando con atención: logró unir a todas las demi de la escuela en una linda amistad, a sentirse más seguras de sí mismas y a reconocer sus cualidades especiales como algo que no sólo no las limita, sino que les permite tener experiencias únicas. Lo que no obsta para que yo aún sienta algo de pena por Satou-sensei, cuya experimentación sobre los alcances de su influencia en Takahashi-sensei van mucho peor de lo que ella cree, pero el próximo episodio promete darnos una perspectiva más detallada de su historia.

Lo principal del episodio, sin embargo, fue el vistazo que tuvimos sobre la cotidianeidad de la familia Takanashi. Son la familia progresista por excelencia: el padre a cargo de la casa, la madre trabajadora y dos hermanas gemelas que son lo bastante cercanas al tiempo que distintas.

Coincidentemente, esta semana leí el testimonio de una mujer lesbiana que insistía en lo importante que es para las familias asumir la diversidad. Se trató de un sentido relato sobre la pertenencia y la experiencia común que todos ganan cuando son capaces de vislumbrar el hecho de que las diferencias no son lo bastante profundas como para romper los puentes. Parece que no viene a cuento, quizá, pero desde el principio esta serie me impactó por lo claro de su mensaje a favor de la diversidad. Este capítulo y aquella lectura apuntaron a lo mismo: las familias no están completas si no se acepta la diversidad de sus miembros.

 Idol Incidents (Capítulo 6)

Con cada capítulo que pasa, esta serie explota un poco mejor su ridícula premisa.

En esta ocasión conocimos a Mika, representante del Partido de la Nueva Subcultura, cuya afición por la exploración espacial la lleva a proponer un evento de lanzamiento de cohetes hechos de botellas de plástico para atraer la atención de la población a esos temas e “invitarlos a soñar de nuevo”. La propuesta, sin embargo, fue echada por tierra por el Partido Rougai, pero eso no desalentó del todo a Mika, quien se intentó apoyar del Partido de las Heroínas.

Sin embargo, la mayor ayuda vino de las estatuas que se encuentran en el salón central, que corresponden con Hirobumi Itou (primer Primer Ministro de Japón, tras la Restauración Meiji), Taisuke Itagaki (liberalista, fundador del primer partido político japonés) y Shigenobu Okuma (uno de los principales promotores de las ciencias occidentales en Japón y fundador de la Universidad de Waseda). Mika admira a estos fundadores de la Nación y ellos (sí, las estatuas) la alientan a exponer sus ideas y llevarlas a cabo, haciendo caso omiso al hecho de no haber precedentes que la respalden. Envalentonada, Mika no sólo obtiene lo que buscaba, sino que incrementa aún más su alcance dejando de lado el lanzamiento de cohetes y organizando, en vez de eso, un observatorio público en el último piso del edificio del Parlamento.

El tema aquí, que no está desprovisto de interés, es la función del gobierno. Las estatuas a las que recurre Mika representan los ideales de una nación que pugnaba por modernizarse. Es una visión idealizada, desde luego, que omite el hecho de que la transformación que significó la Restauración Meiji fue difícil y pasó por encima de la vida de muchísimas familias, pero también contribuyó al surgimiento de Japón como una nación capaz de relacionarse con un mundo moderno y temible. El lema era “un país rico y un ejército fuerte”.

La ética que las congresistas idol promueven así es una en la que la principal obligación del gobierno es favorecer condiciones que permitan al pueblo hacerse cargo de sus necesidades e intereses con libertad; es decir, un sentido totalmente contrario al que los reformistas de Meiji buscaban, pero quizá acorde a los tiempos que corren.

Como dato curioso: el cuarto pedestal que aparece vacío en este episodio existe de verdad en el edificio del Parlamento japonés.

 ACCA 13 Territory Inspection Dept. (Capítulo 6)

Jean es un personaje muy, muy extraño.

Incluso sus compañeras de trabajo lo notan: no es sólo que sea discreto sobre su vida y sus pormenores (envolviéndose así en un hálito de misterio); es que realmente no parece particularmente interesado por los detalles. Pero eso es engañoso (y quizá falso). Basta recordar cómo desarmó a Rail cuando éste quiso tomar ventaja de la pérdida de su encendedor y cómo descubrió, con relativa facilidad, que quien lo espiaba era Nino. Jean quizá sea ingenuo, como Grossular cree, pero no es tonto.

Bajo esa luz, la jugada de Lilium toma otro cariz: él fue quien alertó a Jean sobre las sospechas que atraía, con la finalidad de incomodar a Grossular. En este punto, cualquiera podría ser parte de la conspiración, pero lo cierto es que los ojos atentos de Jean ya están abiertos y prestos para aprovechar lo que sea que se les presente y está en la mejor posición para hacerlo.

El problema son los motivos. Jean, que perdió a sus padres en un accidente ferroviario, cuando el sistema de trenes aún no era controlado por ACCA, tiene muchas razones para admirar a Grossular (pero también, quizá, para buscar venganza). Los manejos políticos de Grossular resolvieron la crisis derivada de ese accidente y es de suponerse que ello lo llevó a la posición que ocupa ahora.

Pero es insoslayable el hecho de que ACCA está acumulando mucho poder en el país. Me pregunto si el presidente del Consejo Privado del Rey tendrá algo qué decir.

 Miss Kobayashi’s Dragon Maid (Capítulo 6)

No fui fan del capítulo de esta semana, para ser honestos.

Desde varias horas antes de que yo pudiera ver el episodio, mi Twitter estaba lleno de imágenes de Riko y Kanna estando demasiado cerca y eso sólo puede significar dos cosas, habitualmente extremas: por un lado fandoms enardecidos, esperando ansiosamente los doujin que llevarán más lejos esa escena y, por el otro, voces moralinas advirtiendo de los peligros de sexualizar a personajes que sean (o parezcan ser) menores de edad, así sean ficticios. Un debate que sería interesante si no fuera casi siempre estéril. Lo único cierto aquí, sin embargo, es que la ambigüedad juega a favor de su prestigio: logra llamar la atención y hacer que se hable de ella.

Casi lo mismo ocurre con la escena entre Lucoa y Shouta, quien cree fervientemente que ha invocado a un demonio. Lucoa aprovecha la confusión para instalarse en su casa y… ¿acosarlo? Nuevamente, uno de los límites del citado debate.

Pero dejando de lado eso (que, no obstante, ocupó bastante tiempo), el episodio también nos mostró un poco de la cotidianidad de Fafnir, cada vez más adaptado al mundo (aun en calidad de hikikomori), pero reconociendo en Takiya a una persona valiosa, de ésas por las que vale la pena no destruir el mundo. Cosas como esta habían sido, hasta ahora, los aspectos más sólidos de la serie y temo que su tonalidad cambie por completo sin dejar de explorar las bondades y las dificultades de la convivencia diaria de esos personajes extraños a quienes probablemente no dirigiríamos la palabra si no fuera porque son de nuestra familia.

¿Tú crees que sea válido sexualizar personajes que sean (o parezcan) menores, sólo porque son ficticios?

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Psicólogo, psicoanalista y especialista en temas sobre Japón, su cultura y su sociedad. Entusiasta de las historias y sus lenguajes.

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